
La producción de equipos eléctricos y electrónicos procedente del sector industrial tiene una incidencia indudable sobre el medioambiente. El ciclo de vida de estos productos manufacturados (extracción de materias primas, transporte, uso) modifica, entre otras cosas, la calidad del aire con un impacto ambiental más o menos importante. La evaluación ambiental de cada equipo eléctrico y electrónico debe ser una prioridad con el fin de reducir al máximo la contaminación del aire durante su ciclo de vida. En Qweeko, realizamos el ACV de cada producto mediante el uso de indicadores de impacto sobre el aire: contribución al efecto invernadero, acidificación del aire, formación de ozono troposférico, agotamiento de la capa de ozono, partículas y efectos respiratorios de las sustancias inorgánicas. Veámoslo en detalle.
La presencia de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera desempeña un papel determinante en la regulación del clima. Estos GEI retienen una gran parte de la energía solar: esta retención caracteriza el efecto invernadero. Sin este efecto invernadero natural, la temperatura terrestre rondaría los -18 °C; gracias a este fenómeno, es de 15 °C.
Sin embargo, el uso de energías fósiles como el carbón, el petróleo o el gas natural favorece el aumento de la concentración de estos GEI en la atmósfera. La tasa más o menos elevada de GEI acentúa la contaminación del aire y, con ello, el calentamiento del clima. Se distinguen, entre otros:
La emisión de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ácido clorhídrico y amoníaco a la atmósfera genera una contaminación del aire en forma de acidificación. En presencia de humedad, estos gases se transforman en ácidos. Origen de la lluvia ácida, contribuyen a la disminución del pH de los suelos, los ríos y los lagos. Un pH más bajo provoca una degradación de los suelos, un desequilibrio de los ecosistemas y la desaparición de ciertas especies vegetales. Esta contaminación procede principalmente del uso de combustibles a base de azufre (fueloil, gasóleo, lignito, coque de petróleo) y de procesos industriales.
El ozono troposférico se forma en la baja atmósfera, allí donde vivimos. Se trata de un gas contaminante muy irritante y muy reactivo, nocivo para la salud humana, ya que penetra fácilmente en las vías respiratorias. Contribuye además al aumento del efecto invernadero. El ozono se forma a partir del dióxido de nitrógeno (emitido por los escapes de los vehículos o las incineradoras) bajo el efecto de los rayos UV. En caso de episodio de contaminación, conviene reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno y de COV (compuestos orgánicos volátiles).
El indicador de impacto agotamiento de la capa de ozono refleja el nivel de contaminación del aire. Este agotamiento resulta de la reacción entre el ozono y sustancias que agotan la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC). Liberadas en la atmósfera, estas sustancias se descomponen bajo el efecto de los rayos UV, liberando átomos de cloro y de bromo que aceleran la destrucción de la capa de ozono.
Los CFC se encontraban en numerosos productos cuya venta está prohibida desde finales de los años 80: ciertos sistemas de climatización y de refrigeración, disolventes de limpieza industrial, aerosoles, extintores. Las consecuencias para la salud humana y animal y para el medioambiente son amplias: el aumento de los rayos UV puede provocar a largo plazo cánceres de piel, un debilitamiento del sistema inmunitario y la alteración de los ecosistemas terrestres y marinos.
Entre los contaminantes presentes en la atmósfera se encuentran partículas finas de diámetro muy reducido. Este tipo de contaminante es especialmente nocivo para la salud humana: su inhalación puede provocar patologías e irritaciones respiratorias, afecciones cardiovasculares y cánceres. Estas partículas en suspensión (PM) son también responsables de la suciedad presente en los edificios. Los responsables son los óxidos de nitrógeno, cuyas emisiones proceden esencialmente de la combustión (calefacción, producción de electricidad, motores térmicos, etc.).
Estos indicadores ambientales constituyen herramientas indispensables para estudiar, analizar y reducir el impacto de una producción industrial sobre el medioambiente, el clima y la salud. La repetición de los procesos de medición de estos indicadores permite identificar cada vez más palancas de reducción. Así, el sector de los equipos eléctricos y electrónicos puede plantearse a largo plazo limitar su impacto ambiental en su conjunto.
2 minutos para conocer las normativas que le conciernen y el programa al que apuntar en sus mercados.
Empezar