
El rendimiento energético de los edificios está en el centro de la política ambiental europea, que fija con la EPBD (Directiva relativa a la Eficiencia Energética de los Edificios) un marco normativo común a los Estados miembros de la UE. La revisión de esta directiva implica nuevas exigencias en materia de reducción del consumo energético, con el ambicioso objetivo de cero emisiones en la obra nueva en 2030. En Francia, la Réglementation Environnementale 2020 (RE 2020) constituye una evolución normativa importante en la materia, y es hasta la fecha la más exigente de Europa.
Desde 1974, es decir, justo después de la primera crisis del petróleo, se han implantado varias normativas térmicas para favorecer la construcción de edificios que consuman menos energía. La última normativa en la materia, la normativa térmica RT2012, debía responder a los objetivos del Grenelle de l'environnement de 2007: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hasta alcanzar en 2050 la cuarta parte de lo que eran en 1990.
La normativa ambiental RE2020 está prevista, por su parte, por la ley ELAN (Évolution du logement, de l'aménagement et du numérique). Va más allá de las exigencias de la RT2012 en lo que respecta al rendimiento energético de los edificios nuevos, pero, sobre todo, introduce la consideración de todo el ciclo de vida del edificio para medir su impacto ambiental: en fase de construcción y en fase de explotación.
La RE2020 se inscribe en una dinámica continua, tanto a nivel nacional como europeo, de mejora del confort y del rendimiento energético de las construcciones. Sus objetivos son tres:
La normativa térmica (RT) ha dado paso a una normativa ambiental (RE), con objetivos más globales. Las grandes novedades de la RE2020 residen así:
Una de las evoluciones normativas más importantes es la introducción del análisis de ciclo de vida (ACV) en la RE2020. Con la entrada en vigor de la RE2020 el 1 de enero de 2022, la realización de un ACV para cuantificar el impacto ambiental de las construcciones nuevas se ha convertido en la norma. La RE2020 impone el ACV únicamente para el indicador de emisiones de GEI, con umbrales máximos que no deben superarse para limitar el impacto del edificio sobre el cambio climático. Pero la realización de un ACV completo permite a los constructores tomar decisiones informadas apoyándose en muchos otros indicadores, como la contaminación del agua o la generación de residuos.
En 2022, la RE2020 se aplica en primer lugar a la construcción de viviendas unifamiliares y de viviendas colectivas, y después a la construcción de oficinas y de centros de enseñanza primaria y secundaria. En una tercera fase, la norma se amplía a otros tipos de edificios como comercios, gimnasios, estaciones u hoteles. Sus exigencias deben además endurecerse por etapas sucesivas, con la entrada en vigor de nuevas obligaciones y la reducción de los umbrales de tolerancia en 2025, en 2028 y en 2031. A cada etapa le corresponde un nuevo umbral de reducción del impacto de carbono: primero del 15 %, después del 25 % y, por último, del 30 %.
La directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios (EPBD), en vigor desde 2006, es el instrumento legislativo de referencia a nivel europeo. Incluye un método armonizado de cálculo del rendimiento energético de los edificios, sistemas comunes de certificación y protocolos normalizados para el control de las instalaciones de calefacción y climatización. Los Estados miembros siguen siendo libres de fijar sus propias normas mínimas de consumo de energía en sus territorios. La EPBD se ha modificado en varias ocasiones, en 2018 y en 2021. Las últimas revisiones se refieren al objetivo de «cero emisiones» para todas las construcciones nuevas en el horizonte de 2030 (incluidas las viviendas unifamiliares) y desde 2027 para los edificios del sector público.
El consumo de energía del sector de la edificación es un reto crucial y una palanca imprescindible para responder a los objetivos de la ley Energía y Clima. Alcanzar la neutralidad de carbono en el horizonte de 2050 solo es posible mediante un cambio de escala en los umbrales de certificación de bajo carbono y bajo consumo energético. Si bien la normativa RE2020 solo se aplica a la obra nueva, la rehabilitación constituye otro reto que no hay que descuidar. Ante la urgencia climática, es todo el parque de viviendas y de edificios de uso profesional el que debe responder a las más altas exigencias ambientales.
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